martes, 27 de septiembre de 2011

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Tú te has buscado a otra y yo me he quedado sin mejor amiga.
Deja que te cuente algo. Conocerte fue una casualidad pero, como dicen en Los amantes del círculo polar, ya no quedan casualidades buenas. En realidad fue una gran suerte que aparecieses, me hiciste olvidar. Sin darme cuenta mi corazón cicatrizó un poquito, pobre, no sabia que la herida de después seria peor. Olvidé, y en el momento en que te vi aquel día, no sé que cambió en ti o en mi pero justo aquel día me di cuenta que había olvidado para poder tenerte a ti en mi mente. ¿Y ahora que me queda? Tu recuerdo; mentira, mis recuerdos porque son sólo míos. Creo que hubiese preferido quedarme como estaba , con una heridita que hubiese sanado sola, quizás con algo más de tiempo pero por sanar aquella herida ahora tengo otra y esta... esta parece que no hay nadie capaz de curarla.
Sí, lo acepto, soy de esas que se duerme en la parte más interesante de la película. De esas que olvidan el 14 de Febrero. De las que tiran todo lo que encuentran en su camino y sonríen mientras piden perdón. Acepto que soy la más cabezona y negativa del planeta. Que llevo el móvil en el bolsillo aunque sea cancerígeno y que primero actúo y luego pienso. Miento a veces, mentiras piadosas, eso sí. Que soy el ser mas imperfecto y reconozco todos y cada uno de esos defectos. Me equivoco repetidas veces y pido perdón hasta que los aceptan solo para hacerme callar. De esas que pueden llegar a ser la persona más bipolar del mundo. Que le gusta la vida, que les gusta vivir, y que saben que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. De esas que disfruta cada momento, hasta los malos, que acepta que son necesarios y que siempre algo bueno se saca de ellos. Que agradece las pequeñas cosas de la vida, un abrazo, una palabra, un amigo. Y que nunca olvida que la vida es una rueda, y lo importante es aprender a ser feliz en el camino.

tequiero

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Y tú, ¿estarás?


Ahí estaré. En los buenos días, en los malos. En los de “si te he visto no me acuerdo”, y en los de “sin ti, no puedo”. Repartiendo sal a cada momento soso que tengas, dibujándote una sonrisa al menor aviso de tristeza, haciendo tonterías cuando hayas tenido un día tonto… Estaré ahí siempre que pueda, vamos, siempre que quieras. Porque baches, malas rachas y temporadas catastróficas va a haber, de eso no se puede librar nadie, lo que sí podemos hacer es superarlo. Habrá momentos en que creerás que lo mejor será soltarse de la mano, en ese momento, yo la apretaré más fuerte con la tuya. Porque no me vale una cara triste cuando ya he visto tu sonrisa, ni tampoco un “me voy” cuando he escuchado un “no me quiero ir”. No me puede servir un “adiós” si no es acompañado de un “te quiero”, y mucho menos, no me sirve un saludo que carece de sentimientos si ya he probado un abrazo tuyo. Por eso, por esas pequeñas cosas, yo, ahí estaré.

(L)

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